Un estudio publicado en el International Journal of Cancer revela que una sesión breve de actividad física vigorosa es suficiente para liberar moléculas en la sangre que aceleran la reparación del ADN y frenan el crecimiento de células tumorales.

La investigación se centró en los efectos de apenas diez minutos de ciclismo intenso. Este corto esfuerzo provocó cambios biológicos inmediatos que sorprendieron a los científicos, demostrando que no se requieren horas de entrenamiento para generar una respuesta defensiva en el organismo.
¿Cómo funciona el «combate» interno?
Al pedalear con intensidad, la química sanguínea se modifica creando un entorno hostil para el cáncer:
- Reparación del ADN: La sangre se llena de moléculas beneficiosas que aceleran los mecanismos naturales de reparación celular.
- Freno genético: Se reduce la actividad de los genes relacionados con el crecimiento y la propagación de tumores.
- Impacto directo: Estas señales viajan por el torrente sanguíneo hasta llegar a las células cancerosas (específicamente estudiadas en casos de cáncer de colon), alterando su comportamiento para que dejen de multiplicarse.
Hacia nuevos tratamientos
El hallazgo abre la puerta a desarrollar terapias que complementen a las actuales. Los investigadores plantean la posibilidad de crear fármacos que imiten o refuercen estas señales biológicas activadas por el ejercicio, lo que podría traducirse en tratamientos más eficaces y con menos efectos secundarios para los pacientes.
La información y los datos provienen de ROBOTITUS, basados en el estudio del International Journal of Cancer.
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