El informe «Tendencias Sociales y del Empleo 2026» de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) lanza una advertencia clara: la automatización no está golpeando primero a los trabajos manuales, sino a los jóvenes con educación universitaria que intentan ingresar al mercado laboral.

Según el organismo, este grupo demográfico enfrenta mayores barreras para conseguir su primer empleo profesional debido a que la Inteligencia Artificial (IA) generativa está asumiendo tareas que antes realizaban los becarios o empleados junior.
El impacto: Menos vacantes, misma experiencia requerida
Un estudio de la Universidad de Stanford, citado por la OIT, pone cifras a esta crisis. Mientras el empleo para trabajadores con experiencia se mantiene estable, las vacantes de entrada para jóvenes de entre 22 y 25 años han disminuido, en promedio, un 16%.
- ¿Por qué sucede? La IA automatiza tareas de procesamiento, redacción y análisis básico, que tradicionalmente eran la puerta de entrada para los recién egresados.
- La paradoja educativa: El riesgo de automatización es ahora más alto entre los jóvenes con título universitario que entre aquellos con menor nivel educativo, ya que las ocupaciones de «alta calificación» son las más expuestas a la tecnología generativa.
- El efecto: El impacto se siente en la cantidad de plazas disponibles (desaparición de puestos), más que en la reducción de salarios.
Estancamiento del «Trabajo Decente» a nivel global
Más allá de la IA, el reporte señala que el mercado laboral global vive una ilusión de estabilidad. Aunque el desempleo mundial se mantiene en 4.9%, la calidad del empleo ha dejado de mejorar.
El progreso en la reducción de la pobreza laboral se ha frenado drásticamente:
- 2005-2015: La pobreza extrema en trabajadores bajó 15 puntos porcentuales.
- 2015-2025: Apenas se redujo 3.1 puntos.
Actualmente, 284 millones de trabajadores viven en pobreza extrema (menos de 3 dólares al día). Además, la informalidad ha repuntado, alcanzando al 57.7% de la fuerza laboral global; es decir, 2,100 millones de personas trabajan sin seguridad social ni protección legal.
«El crecimiento resiliente y las cifras estables de desempleo no deben distraernos de una realidad más profunda: cientos de millones de trabajadores siguen atrapados en la pobreza, la informalidad y la exclusión», sentenció Gilbert F. Houngbo, director general de la OIT.
La información y los datos provienen de EL ECONOMISTA, basados en el informe de la OIT y estudios de la Universidad de Stanford.
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