Durante una visita a una fábrica de Ford en Dearborn, Michigan, el presidente Donald Trump desestimó la importancia del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) para la economía estadounidense.

Mientras presiona para que la manufactura regrese a su país, la industria automotriz advierte que romper la integración regional sería un error estratégico costoso.
«No tiene ninguna ventaja real»
Trump fue contundente al señalar que el acuerdo, renegociado durante su primer mandato, beneficia más a los socios comerciales que a Estados Unidos:
«No tiene ninguna ventaja real, es irrelevante… A Canadá le encantaría. Canadá lo quiere. Lo necesita», declaró Trump. «El problema es que no necesitamos su producto. No necesitamos autos fabricados en Canadá. No necesitamos autos fabricados en México. Queremos traerlos aquí».
El choque con «Los Tres de Detroit»
La postura proteccionista del mandatario choca frontalmente con la realidad operativa de los gigantes automotrices (Ford, General Motors y Stellantis), así como de Toyota y Tesla. Estas empresas instaron a la administración a extender el tratado, argumentando que:
- Cadenas de Suministro: Dependen de una producción integrada en los tres países. Mark Reuss, presidente de GM, advirtió que «no es sencillo» mover estas cadenas complejas y que el componente norteamericano es una fortaleza, no una debilidad.
- Competitividad Global: El T-MEC permite competir contra mercados externos mediante la eficiencia regional, generando «decenas de miles de millones de dólares en ahorros anuales».
- El riesgo asiático: Stellantis advirtió que, sin las normas de contenido de América del Norte, los vehículos estadounidenses perderían participación de mercado frente a las importaciones asiáticas (particularmente de Japón), perjudicando a los trabajadores locales.
Contexto: La Revisión de 2026
Estas declaraciones elevan la tensión de cara a la revisión programada del T-MEC para este año. El pacto, vigente desde 2020, incluye una cláusula que obliga a los tres países a realizar una revisión conjunta a los seis años para decidir si se extiende su vigencia o se permite que expire.
La información proviene de FORBES, con reportes sobre la visita a la planta de Ford y declaraciones de directivos de GM y Stellantis.
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