
Mérida, Yuc. 20 de abril/Eduardo May. -Especialistas e investigadores alertaron sobre pérdida de playas, los elevados índices de contaminación en zonas de manglares y humedales, así como el incremento de actividades humanas nocivas que ponen a riesgo a una amplia diversidad de vida marina, en especial las tortugas.
Integrantes del Comité para la Protección y Conservación de las Tortugas Marinas del Estado de Yucatán (Coctomy) alegaron qué, la pérdida de playas, derivada de la urbanización desmedida, ha reducido significativamente los espacios de anidación, poniendo en riesgo la supervivencia de los quelonios que arriban al litoral yucateco a deshovar.
A estos factores se suma otras amenazas como la presencia de animales domésticos, perros y gatos, que depredan a estas especies de manera incidental, con ello, la acumulación de basura y micro plásticos en el litoral, que están afectando de manera directa a las aves, pequeños reptiles y peces que habitan en las zonas costeras.
Incluso, persiste el problema del consumo ilegal de carne y huevo de tortuga, el cual continúa promocionándose en redes sociales, particularmente en zonas como Celestún y algunas islas de Quintana Roo, señalaron.
Minerva Cano, encargada del Club de Tortugas, señaló que durante las temporadas vacacionales aumentan las afectaciones por parte de propietarios de casas de verano, quienes ingresan vehículos hasta la orilla del mar o utilizan cuatrimotos en zonas de anidación.

“La pérdida de playa es grave, y a pesar de que ya no hay espacios, las inmobiliarias quieren adueñarse de todo el terreno”, subrayó.
Por su parte, la titular del Coctomy, Melania López Castro, destacó que, a pesar de las amenazas, se han logrado avances significativos en la protección de estas especies. Recordó que en la década de 1990 apenas se registraban decenas de nidos, mientras que actualmente se contabilizan miles.
No obstante, enfatizó que las tortugas marinas continúan en peligro de extinción debido a factores como las actividades humanas, el cambio climático y la degradación de su hábitat.
Detalló que, aunque en el pasado el consumo de carne y huevo de tortuga era una práctica común, actualmente representa alrededor del uno por ciento de los factores de riesgo, gracias a campañas de concientización.
Entre las principales amenazas identificadas destacan la destrucción de dunas, la erosión costera, la pesca incidental, la contaminación por plásticos y la depredación natural.
En ese sentido, la titular de la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS), Neyra Concepción Silva Rosado, explicó que por cada nido eclosiona entre el 75 y el 90 por ciento de los huevos; sin embargo, sólo una fracción de las crías logra llegar al mar y sobrevivir hasta la adultez, regresando años después a la playa donde nacieron.
Tan sólo en 2025 se registraron 11 mil 773 nidadas de tortugas blanca, carey, laúd y caguama en la costa yucateca, con un total de aproximadamente un millón 213 mil huevos. De estas, se liberaron 724 mil 783 crías.
Finalmente, las autoridades informaron que, por decreto federal, en Yucatán se suspendió la participación del público en la liberación de crías de tortuga marina, como parte de las medidas para fortalecer su protección.
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