
Mérida, Yuc. 8 de julio/William Parra/– El futbolista colombiano-mexicano Julián Quiñonez regreso a Mérida de manera discreta, sin avisar, para acudir al estadio Carlos Iturralde, casa de los Venados y dar gracias por el apoyo recibido durante el torneo mundialista. El deportista que vistió la casaca del Tri, anotó 4 goles y contribuyó de manera decidida al pase a octavos de final de la selección nacional, estuvo este día en estadio que lo impulsó hasta el representativo mexicano.
Julián Quiñones, que determinó no vestir la camiseta de su natal Colombia para quedarse en México y acompañar a la oncena mexicana, se presentó al campo y conversó con el utilero del equipo local, agradeciendo desde el pasto del estadio sus orígenes y la aceptación de la fanaticada yucateca que lo catapultó a su ingreso al selectivo mexicano.
La historia del colombiano-mexicano Quiñones, que debutó como profesional en la capital yucateca a los 17 años, luego de migrar desde su natal por situaciones socio económicas, está plagada de anécdotas emotivas y conmovedoras que marcan su calidad humana y su capacidad deportiva.
El goleador colombiano-yucateco, tras la eliminación del mundial sin hacer ruido, sin anunciarlo y lejos de los reflectores, regresó al estadio donde comenzó a construir su sueño: el Carlos Iturralde.
Hace una década, en 2016 dio sus primeros pasos en el fútbol profesional con los Venados de Yucatán. En aquel entonces, el dinero que ganaba lo enviaba íntegro a su madre a Colombia. Tras debutar y crecer deportivamente Quiñones no perdió el piso y volvió a casa para reconocer a muchos de sus amigos y familiares, porque está casado con una yucateca y su familia radica en esta ciudad.

Quienes estuvieron presentes cuentan que se acercó al césped, lo tocó con respeto y recordó a las personas que lo acompañaron desde el inicio de su carrera. Un gesto que reflejó el cariño y la gratitud que siente por el lugar que le abrió las puertas.
Su historia lo llevó desde Colombia hasta los escenarios más grandes del fútbol mundial, sin olvidar el sitio donde todo comenzó. Yucatán no fue el lugar donde nació, pero sí el lugar donde empezó a convertirse en el futbolista que hoy admiran millones.
Julián Quiñones enfrentó una infancia difícil en Colombia. Criado por una madre soltera tras el abandono de su padre, trabajó desde pequeño para ayudar a su familia mientras perseguía su sueño de ser futbolista.
Tampoco en México la situación fácil, previo al mundial, la diputada campechana de Morena Alejandra Hidalgo Zavala propuso que se expulse del país y de la selección mexicana al colombiano Julián Andrés Quiñones, porque el futbolista atentaba contra la soberanía nacional. “No es posible que se restrinjan las oportunidades para los futbolistas (locales), por dárselas a extranjeros como Quiñones, expresó.
Con todo, el deportista ha vuelto a Mérida para estar presente por unos días con su familia, disfrutar de vacaciones y compartir emociones y comentarios de la justa deportiva internacional que está en su etapa de cuartos de final.
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