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La de los jóvenes, la crisis laboral más aguda que ha dejado la pandemia

Era mayo de 2020, el confinamiento le había quitado el empleo a una de cada seis personas jóvenes a nivel mundial, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Agosto de 2021, México: todavía cerca de un millón de jóvenes entre 20 y 29 años no han podido volver a trabajar. Es la población en el país con mayor número de desempleados y desempleadas por la covid-19.

Este 12 de agosto es el Día Internacional de la Juventud y, al igual que el año pasado, la conmemoración ocurre en medio de una pandemia que no termina. Ante el cierre de negocios para contener los contagios, la población joven ha sido uno de los grupos más vulnerables, ya que junto con la emergencia sanitaria se acrecentaron problemas que ya vivían, como el desempleo, la informalidad laboral y la subocupación, especialmente las mujeres.

Las dificultades para seguir estudiando y preparándose para conseguir trabajo digno también se agregan a esta lista de desventajas. Y se acumulan otras más: el género, las condiciones migratorias y socioeconómicas, la etnia y si no estudiaban ni trabajaban.

Aunque, sobre esto último, ocho de cada 10 jóvenes sin empleo y que no cursaban la escuela, son mujeres, quienes en su mayoría realizan trabajo de cuidados y del hogar sin remuneración.

Ante el “abandono escolar creciente por la pandemia”, advirtió Tere Lanzagorta, directora de YouthBuild México, “lo que sigue será perpetuar la pobreza, porque el tipo de trabajos a los que pueden acceder son limitados, con salarios insuficientes. Por eso es necesario redoblar los esfuerzos por una mayor cobertura educativa, pero que además esté vinculada a las necesidades de los empleadores”, indicó al presentar un pronunciamiento de la Alianza de Jóvenes con Trabajo Digno. 

Además de la exclusión, está la precariedad laboral de quienes sí tienen trabajo, apuntó Daniel Serrano, director de la organización Interculturalidad, Salud y Derecho. Y este problema tiene varias causas, una de ellas es la indefensión de las personas trabajadoras, como la falta de organización sindical, dijo. Más de 6 millones de jóvenes asalariados no tienen contrato estable y 11 millones no están afiliados a ningún sindicato, agregó.

En México hay más de 16.3 millones de mujeres y hombres entre 20 y 29 años de edad, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía. En el primer trimestre de 2020, justo antes de que llegara la pandemia a México, casi 12.4 millones tenían un trabajo o una actividad económica.

Para el mismo periodo de 2021, sólo un poco más de 11.3 millones de personas de este grupo estaban ocupadas, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), lo que representa una caída anual de 8.3% entre dicha población.

En términos porcentuales, este grupo es sólo superado en el retroceso en el empleo de las personas de 60 años y más, pues de las más de 5.6 millones que trabajaban antes de la pandemia, el 13.6% no ha podido volver a hacerlo. Es decir que, para el primer trimestre de 2021 apenas 4.9 millones se encontraban en una ocupación.

Todos los otros grupos de edad ya muestran avances en la ocupación comparándolo con las cifras reportadas por el Inegi para el primer trimestre del año pasado: personas ocupadas entre 30 a 39 años, con un crecimiento de 0.7%; de entre 40 a 49 años, 2.6% y de entre 50 a 59 años, 1.3 por ciento.

La informalidad, el problema de siempre

Según la OIT, la tasa de ocupación de jóvenes de 15 a 24 años disminuyó 8.7% el año pasado a nivel mundial. Para las personas adultas la caída fue de 3.7 por ciento. “Ello pone de relieve un riesgo muy elevado de una generación perdida”.

En la región, el 16% de las personas jóvenes perdieron su trabajo, les suspendieron el contrato o trabajaron menos horas, según la Encuesta de las Naciones Unidas sobre Juventudes de América Latina y el Caribe dentro del Contexto de la Pandemia del Covid-19.

Antes de la pandemia, casi 77% de la población juvenil mundial, 328 millones de personas, tenía un trabajo en el sector informal, frente a alrededor del 60% por ciento de las personas adultas, según la OIT.

Eso quiere decir que 7 de cada 10 jóvenes que logran “insertarse en los mercados laborales solamente encuentran ocupación en condiciones de informalidad, lo cual los dejaba en condiciones de vulnerabilidad ante la pérdida de empleos y la pérdida de ingresos de una crisis como la que se desató a partir de marzo” de 2020, destaca el organismo.

Por ejemplo, uno de los sectores que suelen ocupar la fuerza de trabajo joven es el turismo. En México, el 20% del personal en las empresas dedicadas a este giro tiene menos de 24 años, según el reporte Hacia una recuperación sostenible del empleo en el sector del turismo en América Latina y el Caribe, de la OIT.

De esos y esas jóvenes que laboran en hoteles, restaurantes u otro comercio turístico, casi el 60% no tiene un contrato formal. Así que carecen de seguridad social, de seguridad laboral y acceso a los servicios de salud.

De acuerdo con el organismo, los planes que los gobiernos en general han puesto en marcha para fomentar la conservación del empleo han sido menos eficaces para proteger el de la población joven.

Población con potencial

Otro problema que les trajo la covid-19 fue la interrupción de sus programas educativos o de formación. De acuerdo con la encuesta de las Naciones Unidas, en junio del año pasado, tres de cada 10 jóvenes en el mundo ya no siguieron con sus estudios una vez que cerraron las aulas y comenzaron las clases en línea.

En México, en 2019 había más de 5.2 millones de estudiantes de nivel medio superior, de acuerdo con la Secretaría de Educación Pública (SEP). La mayoría estaba inscrita en el bachillerato general, casi 3.3 millones; lo que representa casi 63 por ciento.

En cuanto a la formación superior, las cifras están así: hay más de 3.9 millones de alumnas y alumnos. La gran mayoría estudiaba una licenciatura. Con más de 3.6 millones de jóvenes, este nivel de estudios representa el 91.6 por ciento de la matrícula nacional.

Para la Alianza Jóvenes con Trabajo Digno, “esta generación tiene mayor escolaridad, mejor salud y mayor exposición y contacto con las nuevas tecnologías”. Su potencial productivo es enorme, sin embargo, 8 millones de jóvenes entre 15 y 29 años de edad están excluidos y excluidas de la economía.

Por ello, hicieron un llamado al gobierno federal a continuar con el programa Jóvenes Construyendo el Futuro y ajustarlo para que dé mejores resultados en la inserción laboral quienes tienen mayores desventajas sociales.


Fuente: El economista

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