
Todd Blanche, fiscal general interino de Estados Unidos, firmó este jueves una orden que reclasifica la marihuana medicinal con licencia estatal como una droga menos peligrosa, un cambio importante de política que durante mucho tiempo han buscado los defensores, quienes afirmaban que la cannabis nunca debió ser tratada como la heroína por el gobierno federal.
La medida, impulsada por Donald Trump, representa un giro relevante en la política de drogas al pasar la cannabis de la Lista I -reservada para sustancias sin uso médico y alto potencial de abuso- a la Lista III, una categoría menos restrictiva.
Aunque la decisión no legaliza el consumo de marihuana a nivel federal, sí ajusta su marco regulatorio. Entre los cambios clave se facilita la investigación científica sobre seguridad y eficacia de la cannabis y se otorgan beneficios fiscales a empresas autorizadas, que ahora podrán deducir gastos comerciales en sus impuestos federales.
Además, se establece un proceso acelerado para que productores y distribuidores se registren ante la Administración para el Control de Drogas (DEA).
Todd Blanche indicó que el Departamento de Justicia está «cumpliendo la promesa del presidente Trump» de ampliar el acceso de los estadounidenses a opciones de tratamiento médico.
La acción de Blanche legitima en gran medida los programas de marihuana medicinal en los 40 estados que los han adoptado: «Esta acción de reclasificación permite investigar la seguridad y la eficacia de esta sustancia, lo que en última instancia proporciona a los pacientes una mejor atención y a los médicos información más confiable».
Fuente: La silla rota
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